Posteado por: Tiberio | 9 noviembre 2006

Un tribuno muerto

Este pequeño capítulo pertenece a una serie más amplia. Si quieres leerla desde el principio puedes empezar por el principio o si quieres recordar el capítulo anterior puedes ir a él.

El barco se inundaba rápidamente mientras un grupo de soldados empezaron, espontáneamente, a achicar el agua y otros empezaban a quitarse las armaduras. Yo no hice ni una cosa ni la otra, estaba paralizado por el terror.

 

El trierarca, hábilmente, decidió dirigirse hacia la orilla. El Río es mucho más estrecho por encima de la Tercera Catarata, pero quizás a causa de ello, sus aguas son mucho más fuertes. Y con nuestras armaduras no tendríamos muchas posibilidades de sobrevivir en el centro de la corriente.

 

Remando sólo por el lado izquierdo, el navío giró bruscamente en dirección a la orilla más cercana. Apenas recorrimos varias decenas de pies cuando nuestra proa se deshizo en astillas, el viaje había terminado.

 

En cuando el buque acabó de detenerse, nos llegó la bienvenida, una lluvia de flechas negras cayó sobre nosotros, sembrando gran mortandad. El capitán dio orden inmediata de saltar. Un tribuno militar fue alcanzado a mi lado y cayó al agua.

 

Recité una breve oración a Júpiter Victrix. Tomé aire, cerré los ojos y salté.

 

 

 

 

Próxima entrega: Aire.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: