Posteado por: Tiberio | 15 octubre 2006

El jefe con forma de pera

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George R.R. Martin dice en un relato publicado por la revista Gigamesh que en todas las ciudades existe un hombre con forma de pera. Yo he conocido el de mi ciudad esta mañana. Es tal y como lo describió Martin, brazos enfermizamente delgados, cabeza con forma de pera, pecho estrecho y un culo enorme. Por si fuera poco, vestía una camisa con un porrón de bolis bic asomándose de su bolsillo… Eso sí, los bolígrafos estaban cerrados, así que me imagino que no tendrá la gran mancha azul que Martin describe en su pecho izquierdo, aunque espero no tener la oportunidad de comprobar tal extremo.

 

Pero empecemos por el principio. Por circunstancias del destino me he quedado sin trabajo hasta septiembre, y he querido buscarme un trabajillo-mierda para pasar el verano. Así que he llamado a uno de esos sitios que te hacen trabajar mucho y te pagan una miseria. Empecé hoy… Y el trabajo no está mal, conste. Mal pagado, pero no desagradable. Pero me pierdo que lo que importa no es el curro, sino el hombre con forma de pera.

 

Hablé con él por primera vez ayer. No hubo gran conversación, se limitó a informarme lacónicamente de que quedábamos en “Jose Cueto a las nueve”. Jose Cueto queda al lado de mi casa, así que pensé que genial… Lo malo de empezar un trabajo con buen pie es que luego sólo te queda el malo para seguir avanzando.

 

Llegué allí antes de tiempo, como corresponde para la primera cita, pero no fui el primero. Esperando plácidamente y en riguroso silencio estaban mis tres compañeros de trabajo. Digamos que era evidente que venían a trabajar al mismo sitio que yo, así que decidí iniciar una conversación. -“Hola, ¿vais a tal sitio?”. Se dieron la vuelta. El tiempo se detuvo. Me miraron de arriba a abajo con expresión vacuna. Contestaron. “Sí”. Volvieron a mirar hacia la carretera. No volvería a escuchar su voz en todo el día. Fue entonces empecé a sospeché algo raro.

 

El hombre con forma de pera llegó en una vieja furgoneta blanca. A su derecha iba la que, supongo, debe ser la mujer del hombre con forma de pera. Ella no tenía forma de pera, a ser sinceros, aunque por su cara no desentonaría en lo más profunda del Texas de Garth Ennis. No sé si esta mujer sabe hablar, la lógica parece indicar que sí, pero no salió de su boca el más mínimo sonido… de hecho, ahora que lo pienso, tampoco se movió… ¡Dios mío! ¿Estará disecada?

 

El hombre con forma de pera empezó a meter nuestras cosas en la parte de atrás de la furgoneta, mostrándonos al agacharse hectáreas y hectáreas de calzoncillos blancos. Yo me sonreí y miré con complicidad a mis compañeros, que se mantenían firmes y con vista al frente… ¿Qué clase de ser humano desperdicia semejante ocasión de reirse de su jefe??? Después nos mandó entrar con un gesto en la furgoneta. Tampoco oiría muchas veces su voz. Éramos cuatro personas para tres asientos, así que parecía que a todos nos tocaría apretarnos un poco. No fue así. Mecánicamente los dos primeros de mis compañeros se sentaron en un asiento, ocupándolo por completo y dejándonos a los dos últimos el tercero. Al lado de la mujer disecada había otro asiento libre, pero parecía claro que un lugar tan honorífico no estaba a nuestra disposición.

 

Fuimos llevados a nuestro lugar de trabajo, sin que una sola palabra rompiera el denso silencio. Yo empecé a elaborar teorías sobre tan extraño comportamiento… ¿Me habría apuntado a una secta sin enterarme? ¿Tratarían de lavarme el cerebro y hacerme creer que matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer? No parecía probable… ¡Dios mío! ¿Habría un desuellamentes escondido en el coche? ¿Quizás estuviera invisible y se sentara en el asiento libre al lado de la mujer disecada???

 

Uno por uno, mis compañeros de trabajo fueron siendo bajados en distintos lugares… dejándome a mi el último “yo voy a la nave central para que me sustituyan por un androide” pensé. Pero no, al final me llevaron hasta el otro extremo de la ciudad… con mi mente (aparentemente) intacta…

 

Me sentí ofendido. ¿Es que no le gustan mis ideas al mierdadesuellamentes ese o qué?

 

Hice mi trabajo lo mejor que pude (que le vamos a hacer, uno da de sí lo que da de sí) y, tal y como habíamos acordado, le hice una perdida al hombre con la forma de pera (así es como le tengo puesto en el movil). Su respuesta llegó en forma de mensaje, media hora después, “en Jose Cueto a las 15:30”… genial, ahora toca volver a casa desde el culo del mundo. Bueno, fijo que tengo un euro para el bus. Vamos a ver, no nos pongamos nerviosos, tengo mogollón de bolsillos y entre todos tiene que haber un puto euro… mierda. Puto desayuno que me tomé a media mañana.

 

Mañana vuelvo, por supuesto. Hay aquí un misterio que debe resolverse. Eso sí, por si acaso me llevaré mi espada… y un euro.

Miércoles, 12 de Julio de 2006 00:03

Comentarios

Autor: Javier Albizu

Friki, mas que friki :p

Fecha: 12/07/2006 11:54.


Autor: Acder

cuando haya confianza seguramente podras entrar al culto de shub-niggurath, por ahora amplia tu mente para recibir el poder de los primigenios

Fecha: 12/07/2006 14:24.


Autor: Ash_Williams

Resiste, Jorge, no te dejes alienar.

Veis? para esto sirve ser friki. Cualquier otro hubiese pensao que menuda mierda de curro y que compañeros mas bordes. Tu has convertido esa situacion en una campaña en vivo de Phenomena o La Llamada de Cthulhu, y lo que te queda…el que no se divierte…

Fecha: 12/07/2006 16:52.

 

Ver artículo original

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