Posteado por: Tiberio | 14 octubre 2006

La superación del Marxismo

Artículo publicado en www.socialdemocracia.org hace unos días.

Y decían de él que ya estaba pasado de moda. Como si las ideas de un gran hombre fueran comparables a un sombrero de copa. Pío Baroja.

 

Es algo en lo que están de acuerdo casi todas las personas jóvenes de izquierdas, incluso las que procedemos del marxismo. Ha llegado el momento de superar a Marx y encontrar nuevas vías para el nuevo siglo. Y la superación, es evidente, debe partir de la comprensión.

 

Sin embargo, no suele hacerse así. Tras ser admirado hasta la divinización durante el sXX, Marx ha pasado a ser despreciado con igual fanatismo. Prácticamente es suficiente con decir que un pensamiento es “marxista” para demostrar su falsedad. De esta froma no podremos construir un nuevo pensamiento. “Si he visto tan lejos es porque estaba subido sobre los hombros de gigantes” dijo un genio, intentar construir desde cero, ignorando lo que otros hombres han pensado antes, es una grave pérdida de tiempo.

 

Antes de superar a Marx debemos reconciliarnos con él. Colocarle en el lugar que merece en la historia, entre los grandes pensadores de unos tiempos que no eran los nuestros, y no moverlo de ahí.

 

LOS FRACASOS DE MARX

La principal crítica que se le realiza en la actualidad al proyecto marxista es su inviabilidad. El desmoronamiento de la URSS serviría como prueba de ello. Pero ¿es suficiente? ¿Demuestra lo sucedido en Rusia el error de Marx?

 

Yo creo que no, y no tanto porque crea muy exagerado el “fracaso de la URSS”, de lo cual podemos hablar otro día, sino simplemente porque este país no era marxista.

 

Ya desde su fundación, empezaron las discrepancias entre lo sucedido en Rusia y la teoría marxista. Para Marx, la revolución debía producirse necesariamente en el país más avanzado, Inglaterra o Alemania. Esto es así porque, para él, la humanidad necesita pasar por una serie de fases progresivamente más eficaces y más justas (esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo y comunismo). Una sociedad feudal, como era la rusa, no podía  saltarse el capitalismo y convertirse en socialista sin más. Lenin opinaba lo contrario, que el cambio vendría del país más atrasado, y de su discrepancia surgió el llamado “marxismo-leninismo”. En cualquier caso, reconozcámoslo, la discrepancia no era tan grande como para considerar que Lenin no era marxista. El problema es que las diferencias fueron a más.

 

Lenin inicia primero una breve experiencia capitalista para luego pasar lo más rápidamente posible al socialismo. No se atreverá a ir más allá. En cambio Stalin pretende alcanzar el comunismo por la vía más rápida. Y la vía más rápida, desgraciadamente, consistió en decir que lo que tenían ellos era comunista. ¿Por qué? Porque lo decía Stalin.

 

Muchas voces se opusieron a ello, y de ahí surge el trostkismo. Pero sometidos a una doble presión (Stalin por un lado, y los países capitalistas por otra, interesados en utilizar los excesos soviéticos para deslegitimar al comunismo) para todo el mundo la palabra “comunismo” llegó a identificarse con el régimen de la URSS.

 

Sin embargo, no era así el comunismo de Marx. Para Marx, una de las características más importantes de la sociedad comunista sería la ausencia de estado. Y en la URSS el estado estaba muy (pero que muy) presente. En la sociedad comunista marxista, no existiría la propiedad. Ni la privada ni la colectiva, ninguna. En la URSS todo pertenecía al estado. Para el alemán el reparto de la riqueza comunista se realizaría según las necesidades de cada cual, en la URSS los miembros del partido tenían preferencia, y el resto eran beneficiados según su rendimiento. Marx nunca calificaría a la URSS de comunista. No tiene sentido, por lo tanto, criticarle por una visión del comunismo que no era la suya.

  

Descartado entonces, como argumento, el fracaso de la URSS, sólo nos queda una crítica habitual al marxismo. Es utópico e inviable. Desgraciadamente no se suele explicar porque es utópico ni porque es inviable. No podemos conformarnos con reduccionismos absurdos del tipo “la naturaleza humana lo impide” como si no existieran ejemplos (en el pasado y en el presente) de sociedades muy similares a las que Marx definió como comunista.

 

Otras veces se dice que nuestra sociedad no está preparada para el comunismo, algo que no sólo no entra en contradicción con el marxismo sino que además es uno de sus principales postulados (y su principal motivo de discrepancia con Bakunin).

 

   LA ASIMILACIÓN Y SUPERACIÓN DE MARX. 

La mayoría de las críticas al marxismo atacan postulados que no son marxistas y utilizan argumentaciones con las que, probablemente, Marx coincidiría. Pero eso no quiere decir que debamos volver al marxismo. Hoy conocemos cosas que eran impensables en 1948 y debemos actualizar aquello que siga siendo válido del marxismo y descartar aquello que ya no nos sirva. En este artículo voy a dedicarme más a lo segundo.

 

 *El progresismo.

Desde los tiempos de Hegel hasta la actualidad “progresismo” se ha convertido en un sinónimo de “izquierdas”. Para Hegel la historia no es más que una carrera hacia la libertad. Para Marx la historia se basa en la búsqueda de la justicia económica. Para ambos el progreso de la humanidad era inevitable, aunque pudiera producirse retrocesos puntuales. Y el destino inevitable de la humanidad sería una sociedad ideal sin injusticias. El fin de la historia.

 

Este tipo de pensamientos resulta tremendamente poderosos gracias a su fe en la victoria final. Es bonito pensar que, por mucho que sufras, llegará un tiempo en el que las cosas van a ser mejores y es inevitable que así sea. Sin embargo, que algo sea bonito no quiere decir que sea cierto. Los historiadores del sXIX se veían reducidos al estudio de las fuentes, a las cuales, además, comprendían mucho peor que nosotros. Era fácil para ellos percibir esta evolución del esclavismo al feudalismo y de este al capitalismo como algo positivo ya que, efectivamente y a priori, un siervo es más libre y rico que un esclavo pero menos que un obrero. Sin embargo esto no es cierto. Hoy conocemos mejor nuestro pasado, y sabemos que muchos periodos esclavistas fueron mejores que muchos periodos feudales y muchos periodos feudales mejores que otros muchos capitalistas. En realidad, el tipo de propiedad de los medios de producción no garantiza una mejor o peor forma de vida.

 

Creo que ha llegado también el momento de cuestionar el progreso tecnológico. Sobretodo en un momento en el que el mundo empieza a resentirse por nuestra carrera consumista. Al aumento de consumo de energía se intenta responder con nuevas formas de generar energía, nadie se plantea una posible reducción. ¿Es mejor una vida con más tecnología? Para Marx y Hegel, probablemente sí. En realidad yo creo que no es mejor ni peor, simplemente distinta. Nadie echaba de menos los teléfonos móviles hasta años después de que fueran inventados.

 

 *La lucha de clases

La elaboración de la teoría de las luchas de clases como motor de la historia ha sido absolutamente revolucionaria. Por primera vez empieza a considerarse que la historia no la hacen los grandes hombres, sino los pueblos. “Cuando te pregunten ¿Quién construyó esa pirámide? No debes contestar ‘Keops III’ sino ‘millones de esclavos’” dijo Marx.

 

Sin embargo, reducir todas las fuerzas de la historia a la lucha de clases es demasiado simplista. Al igual que sucede con la teoría de Newton, el marxismo nos puede servir para realizar una aproximación, pero no sirve cuando se necesita entrar al detalle. Existen muchas fuerzas en la historia, muchos “motores”, y según las circunstancias unos pueden ser más poderosos que otros.

 

Existe la lucha de clases o, más bien, la lucha entre grupos de presión (mejor o peor organizados) para conseguir lo que perciben como sus intereses. Pero también existen las causas externas, como las invasiones o los fenómenos medio ambientales. Y existe la voluntad de personas carismáticas que pueden torcer levemente el curso de la historia. Todos estos factores se interrelacionan entre sí, y muchas veces algunos superan en mucho a otros. No se puede comprender la evolución de la república romana sin analizar el conflicto patricio-plebeyo pero tampoco se puede entender la crisis de la civilización maya sin observar una grave crisis ecológica ni la expansión del helenismo sin la tozudez de Alejandro Magno.

 

  *El materialismo

Durante siglos el materialismo ha sido uno de los pilares del pensamiento de izquierdas, como oposición a los distintos pensamientos teocráticos. Sin embargo, hoy que gran parte de la derecha ha aceptado el materialismo, creo que ha llegado el momento de ampliar nuestras miras.

 

El materialismo, como tantas otras simplificaciones, es muy útil y eficaz. Pero también es incorrecto. La mejor sociedad es la más feliz, y los bienes materiales por sí solos no garantizan esa felicidad.

 

Creo que, en este caso, el experimento soviético nos resulta muy ilustrativo. Tenían un sistema educativo, laboral, de vivienda y sanitario muy superiores al nuestro. Pero muchos se sentían infelices por algo tan simple como que no podían quejarse de aquello que no les gustaba, tal como sí podemos hacer nosotros (aunque tengamos las mismas posibilidades de éxito)

 

  *Análisis económicos. Análisis del capitalismo.

Por último, es necesario en un artículo como este comentar que los análisis económicos de Marx han sido hoy en día superados por la ciencia economista. En este portal colaboran personas que conocen este tema mucho mejor que yo, y que lo pueden explicar mejor.

 Únicamente diré que el análisis teórico (no económico) del capitalismo, en mi opinión, no ha sido superado. El capitalismo funciona tal y como Marx lo definió.

Domingo, 07 de Mayo de 2006 09:13

Comentarios

Autor: Servobot

Muy buen post. Muy bien explicado. Desconocía muchas de las explicaciones que das y me ha servido para aprender rapidamente los conceptos básicos del marxismo y demás movimientos mencionados. Un 10.

Fecha: 09/05/2006 20:04.

 

Ver artículo original

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