Posteado por: Tiberio | 17 julio 2008

Sócrates se defiende, según Platón

Desde finales del sVI a. d. C., Atenas experimentó una nueva forma de gobierno en la que todos los ciudadanos eran iguales ante la ley. Lo llamaron Democracia (demos-kratos). Aunque era un régimen distinto a lo que ahora consideramos con el mismo nombre, en algunos sentidos era más democrático (las decisiones principales se tomaban por asambleas de ciudadanos, juicios incluidos) y en otros aspectos bastante menos (la mujer, los esclavos y los extranjeros e hijos de extranjeros no tenían derechos políticos, hay quien dice que en los tiempos de Pericles, sólo el 20% de los habitantes de Atenas tenían derecho a voto).

Cuando las principales decisiones se toman ante una asamblea, la demagogia se convierte en una habilidad no sólo fundamental para la política, sino para la propia supervivencia. Nadie sabe en que momento va a tener que defender su postura ante un grupo de conciudadanos erigidos como jueces. Como no podría ser de otra forma, surge la figura del profesor, el sofista, persona que se dedica a enseñar oratoria a los hijos de aquellos capaz de pagarles.

Al concentrar la energía de la mayoría de sus ciudadanos, la Democracia ateniense conseguirá grandes logros, como construir un imperio hasta entonces inédito en la Hélade y, durante unos pocos años, superar a la todopoderosa Esparta como potencia dirigente del Egeo. Al dejar los asuntos del estado en manos de la demagogia, también se buscaran varios desastres que, a la postre, acabarán finiquitando su imperio. El más grave fue la campaña contra Siracusa. El más famoso, el juicio a Sócrates.

Sócrates era un personaje sin duda singular, un freak, un grano en el culo. Increíblemente ingenioso, es capaz de sacar los colores al mejor abogado y se convierte en un personaje inmensamente popular del que todo una generación de atenienses aprenderá sin pagar un solo óbolo.

Sócrates vive en la miseria, porque se niega a cobrar nada por sus enseñanzas. De hecho, él afirma que no enseña a nadie nada, simplemente aquellos que deciden seguirle pueden observar de él la forma de recuperar el conocimiento que guardan en su interior.

Porque el método de Sócrates consiste en obligar a aquellos que le rodean a analizar sus conocimientos. Sócrates no imparte lecciones, sólo pregunta. Y con preguntas hábilmente dirigidas, es capaz de hacer que el alumno llegue a la conclusión que él quiere.

Pero Sócrates va más allá, y no sólo aplica este método a aquellos que le siguen, sino a todo el que tiene la desdicha de encontrarse con él. Pero claro, a aquellos que se consideran sabios o que pretenden parecerlo no les hacía mucha gracia que viniera el Sócrates este a hacerles preguntas comprometidas. Ni que decir tiene que alguien capaz de dejarte en ridículo en público, con tanta facilidad, necesariamente ha de granjearse enemigos.

Al menos, este es el motivo por el que, según la versión de Platón, Sócrates se considera injustamente acusado de los delitos de corruptor de la juventud e impiedad. Sinceramente creo que es una hipotesis muy creíble.

Sócrates se enfrenta así a su posible condena de muerte defendiéndose como ha vivido. Por medio de sus preguntas, demuestra lo absurdo de las acusaciones contra él. Tanto lo consigue que, a pesar de todas las influencias y del dinero puestos en su contra, Sócrates es condenado por muy poco margen.

Lo que viene después ha impresionado a decenas de generaciones posteriores. Cuando le dan la oportunidad de cambiar su pena de muerte por una multa o un destierro, Sócrates se niega y cuando Critón y otros de sus discípulos consiguen sobornar a sus guardianes y pretenden salvarle la vida, él lmantiene su negativa. Sócrates es Sócrates por su desprecio a la vida y a sus enemigos. No tiene riquezas ni otra cosa que su orgullo de ser como es, si huye de la muerte ya no sería Sócrates. Llega a argumentar, anticipándose a Epicuro, que no tiene sentido temer a la muerte ya que no produce sufrimiento.

Sócrates es uno de los personajes más llamativos de la historia occidental. Sin escribir nada en toda su vida, marcó un punto de inflexión fundamental en la filosofía griega. Afirmando que lo único que sabía era, que no sabía nada fue considerado como el hombre más sabio de la Hélade por el Oráculo de Delfos (precisamente por afirmar eso, diría él). Siendo increíblemente orgulloso fue capaz de dar una lección de humildad ante la vida y ante el saber.

Y lo que es más importante, es de los pocos grandes pensadores que destacan por la coherencia entre sus ideas y su forma de vida. Incluso, en su forma de muerte.

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Responses

  1. Esta bien el articulo y a este no le hace falta imagenes, un articulo chulo xD. A ver si nos vemos en verano!!!!!!!!!!!!!!!!1

  2. Hombre, soyyomismo, cuanto tiempo :D, ¡molaría vernos en verano, claro que sí! ¿qué fechas estás por la madre patria?


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